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Karina Castro | Mentora de marketing consciente, mirada sistémica y formación para emprendedoras

Me escriben por WhatsApp, LinkedIn e Instagram para venderme humo

Marketing en las redes sociales

No solo me pasa por WhatsApp.

Me pasa por LinkedIn, por Instagram, por TikTok
y a veces siento que da igual la red social: el guion es el mismo, solo cambian los emojis.

Mensajes sin saludo.
Sin contexto.
Sin una sola señal de que han mirado quién soy.

Y lo peor no es eso.

Lo que más me molesta es esta parte:

Me quieren vender algo… que yo vendo.

Es como si le intentaras vender pan a una panadera, pero además diciéndole que el pan aparece solo con “un método secreto ancestral”.

Y entonces llega el clásico:

“Tengo un método infalible para que factures 10.000€ al mes.”

Y aquí es cuando mi ojo de profesional de marketing hace clic.

Porque no es solo que me parezca absurdo.
Es que no es real.

Por qué las promesas tipo “10.000€ al mes garantizados” no son realistas

No es real porque facturar 10.000 al mes depende de muchísimas cosas, por ejemplo:

  • tu modelo de negocio
  • tu experiencia y posicionamiento
  • tu oferta
  • tu audiencia
  • tu capacidad de venta
  • tu ticket medio
  • tu tiempo disponible
  • tu energía, tu contexto, tu momento vital
  • tu estrategia… y tu consistencia

Y, perdón… pero esa persona no me conoce.
No sabe cómo trabajo.
No sabe mi punto de partida.
No sabe si tengo equipo o voy sola.
No sabe si mi negocio está escalando o reestructurándose.

Pero aun así, lo afirma con una seguridad digna de alguien que te va a leer la mano y decirte:
“Veo 10.000€ en tu futuro cercano”.

Lo que me enfada de verdad: esto no es solo molesto, es poco ético

Porque aquí viene lo más serio:

A mí me puede parecer ridículo.
A ti puede parecerte ridículo.

Pero siempre hay alguien que sí se lo cree.

Y lo hablaba hace unos días con una clienta:
esto no es solo “marketing agresivo”.

Para nosotras, esto no es ético.

¿Por qué no es ético vender humo en redes sociales?

Porque por un lado es aprovecharse de la ignorancia (cuando alguien no sabe cómo funciona realmente un negocio).
Y por otro lado es aprovecharse del desespero (cuando alguien está cansada, saturada, con miedo, y quiere una salida rápida).

Y ahí es donde se vuelve delicado.

Porque cuando estás en ese punto de “necesito que esto funcione ya”…
eres más vulnerable a creer promesas mágicas.

“Si compran es porque quieren, nadie les obliga”.

Esto también me lo dijo una alumna en un curso:

“Karina, pero si ellos deciden comprar, nadie los obliga.”

Y sí. Es verdad.
Nadie pone una pistola.

Pero te lo digo con claridad:

Que algo sea legal, no significa que sea ético.

Que alguien pueda caer, no significa que tú debas empujar.

Y en marketing esto es clave:

Hay una diferencia enorme entre vender con persuasión…
y vender con manipulación.

Cómo poner límites a mensajes invasivos en WhatsApp, LinkedIn e Instagram

Yo ya no discuto con eso. Lo filtro.

Antes me habría quedado atrapada pensando:

  • “¿Y si le contesto para no ser borde?”
  • “¿Y si exagero?”
  • “¿Y si debería dar una oportunidad?”

Ahora no.

Ahora lo veo claro:

– si no se han molestado en mirar mi perfil
– si no entienden lo que hago
– si me ofrecen humo
– y encima intentan venderme “likes” o “10K garantizados” como si fuera un botón…

Entonces no es una conversación.

Es un intento de acceso.

Y yo no le debo acceso a nadie.

Poner límites también es una estrategia de negocio (y de salud mental)

Porque sí, esto va de límites emocionales…

Pero también va de negocio.

Una emprendedora que vive respondiendo a todo el mundo, justificándose, aguantando conversaciones absurdas o sintiéndose culpable por cortar…

no está siendo más profesional.

Está regalando energía.

Y tu energía es un recurso de trabajo.

Tu foco es un activo.

Tu paz mental es parte de tu estrategia.

Si te cuesta bloquear o decir “no”, lee esto:

No tienes que ser amable con quien no está siendo respetuoso contigo.

No tienes que responder a mensajes invasivos.

No tienes que “dar explicaciones” para bloquear.

No tienes que quedarte por educación.

Porque muchas veces, “educación” es solo el nombre bonito que le pusimos al miedo de incomodar.

Y tú no estás aquí para ser cómoda.

Estás aquí para construir algo real.

La diferencia entre una emprendedora agotada y una emprendedora clara

No es que una sea más fuerte.

Es que una aprendió esto:

Mi negocio no necesita más gente entrando.
Mi negocio necesita mejor filtro.

Y ese filtro empieza por ti.

Por tu criterio.
Por tu límite.
Por tu “no” sin justificación.

Si te venden humo, tú no tienes que respirarlo

Si alguien te escribe sin mirar tu perfil, sin entender lo que haces, sin interés real, y encima con promesas irreales…

No te está ofreciendo una oportunidad.

Te está ofreciendo una distracción.

Y tú no estás para distraerte.

Estás para crecer con claridad.

Y para eso, a veces la respuesta más profesional es esta:

bloquear, filtrar… y seguir con tu día.

¿Quieres dejar de caer en el “ruido” y construir un negocio con estrategia real?

Si estás cansada de probar cosas sin rumbo, de sentirte confundida con tanto consejo contradictorio y de no saber qué hacer primero para crecer…

Te acompaño en mentoría 1:1.

En mis mentorías trabajamos juntas para que tengas:

  • una estrategia clara (sin humo, sin fórmulas mágicas)
  • una oferta bien planteada y vendible
  • contenido que conecte y convierta
  • un plan realista para avanzar según tu situación actual
  • y sobre todo: criterio y seguridad para tomar decisiones sin dudar de ti

Escríbeme y cuéntame en qué punto estás ahora mismo
y te digo si la mentoría es para ti y cuál sería el mejor enfoque para tu caso.Porque no necesitas promesas vacías.
Necesitas dirección, estrategia y una mentoría que te aterrice… y te impulse.

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